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#ProductDevelopment: Cómo pasar del dicho al hecho

Updated: Sep 16

Con un mercado tan cambiante y desafiante como el que presenciamos hoy, el diseño de nuevos productos es vital para la supervivencia de toda marca.


Y ¿qué es un producto exactamente? Básicamente cualquier cosa para consumo o uso que satisface un deseo o una necesidad. Esos son los dos pilares claves en los que debemos considerar cuando planteamos una idea.


Del dicho al hecho, hay seis etapas


1. La lluvia de ideas


Puede ser que un día íbamos por ahí y de repente se encendió esa pequeña chispa, esa inquietud o idea sobre algo nuevo y emocionante, o puede ser que más bien llevamos años laborando en el mismo campo y hemos notado que aún quedan vacíos y necesidades por llenar.


Sea como sea, todo producto empieza con una chispa, y es emocionante, pero para asegurarnos de que no estamos inventando el agua tibia, primero debemos investigar.


¿Cuál es el entorno donde se desenvuelve mi idea? ¿cuáles oportunidades ofrece el mercado? ¿qué la diferencia de lo que ya existe? ¿en verdad es una necesidad, le aporta algo a un potencial público meta?


Y es que uno de los puntos más importantes de esta etapa es asegurarnos de que la idea que tuvimos realmente aporta algo, que es la mejor solución para el problema u oportunidad que identificamos, y no solo una excusa que tenemos para desarrollar algo que pensamos que sería bueno porque sí.


Por ejemplo, se nos pudo ocurrir que sería genial un app para que los estudiantes aprendan mejor la materia, pero ¿alguien tiene la necesidad de utilizarla? ¿es un app la solución al problema o lo es más bien una nueva metodología de enseñanza o un canal en YouTube con tutorías?


Debemos asegurarnos de recoger toda la información posible sobre nuestra idea, pues esto nos permitirá identificar las oportunidades y las propuestas de valor para venderla después.


2. Evaluar la idea


Sí, ya sondeamos por dónde va nuestra idea y lo que la rodea, pero debemos ir un paso más allá antes de adentrarnos completamente en su puesta en acción.


Aquí, evaluamos tres aspectos básicos de nuestra idea:

  • Su viabilidad comercial: el producto tendrá un mercado en que se introducirá, es necesario analizarlo con mucho detenimiento. ¿Cuántos productos similares hay? ¿Ya existe esta categoría? ¿Cuál es mi competencia?

  • Su viabilidad económica: ¿Cuánto me costaría desarrollar mi idea? ¿Tengo el presupuesto necesario para hacerlo? ¿O necesito recaudar fondos de alguna manera?

  • Su viabilidad técnica: ¿Tengo el conocimiento para desarrollar el producto o debo subcontratarlo?

  • Análisis FODA: ¿Cuáles son las fortalezas, amenazas, debilidades y oportunidades de mi idea?

3. Branding


Ahora que tenemos más claro lo que queremos desarrollar, es hora de empezar a visualizar.

¿Cómo quiero que se vea mi producto? ¿Cómo será su empaque? ¿Cuál es mi público meta y qué le atrae visualmente?


Todas estas preguntas las responderemos en un libro de marca, un pequeño documento donde tendremos nuestro logo, colores corporativos, tipos de letra, empaque y, en general, cómo se verá estéticamente mi marca.


Y nada de esto es posible si no lo hacemos de la mano con un estudio de mercado. Para saber cómo llegarle, primero debemos saber cuál es y cómo es nuestro público meta o target. ¿Cómo piensa? ¿Qué le gusta? ¿Qué le molesta? ¿Qué lo mueve? ¿Cuál es su capacidad adquisitiva? Todo esto guiará el diseño de nuestro producto y su salida al mercado.


Aquí es entonces donde entra una estrategia de mercadeo, donde idearemos la forma en la que acercaremos nuestro producto a nuestro público meta, de manera que podamos efectuar no solo una venta, sino conseguir un cliente que se enamore de nuestra marca.


4. El prototipo


Nuestra idea ya está concreta en papel, es hora de ponerla en acción. La construcción de un prototipo (ya sea físico o simulado de manera digital) nos permitirá identificar los posibles errores o deficiencias en el proceso de fabricación, empaque o funcionamiento del producto.


Una vez fabricados, los prototipos nos permiten realizar pruebas de mercado que ayudan a prever las ventas y así elegir la mejor estrategia de lanzamiento. Estas pruebas de mercado pueden realizarse tanto en laboratorios como con personas que sean parte de nuestro público meta, dependiendo de la naturaleza del producto.


La clave del prototipo es realizarlo lo más eficiente y simple posible, en pocas unidades que nos permitan evaluar y reajustar hasta que esté listo para salir al mercado.


Ojo, que esto no significa que el prototipo deba ser de mala calidad o un proceso sin importancia. Es la etapa más crucial de todo el proceso, porque sólo tenemos una oportunidad de salida al mercado.

5. Prueba de mercado


Una vez que tenemos nuestro prototipo listo, es hora de hacer algunas pruebas de mercado. Aquí es donde llamamos a nuestras tías, nuestros primos, nuestros amigos, e intentamos obtener personas de nuestro público meta dispuestas a probar nuestro producto.


Muchas veces, cuando llevamos un tiempo inmersos en un producto, nos es difícil separarnos de lo que estamos tan acostumbrados a ver y nos cuesta ver posibles mejoras. Este paso nos ayuda con eso: es un mirada fresca a nuestro producto, con la cual podemos obtener toda la realimentación necesaria para reajustar antes de salir al mercado.


6. Fabricación y Distribución


Una vez que nuestros resultados son positivos según los objetivos fijados, le damos luz verde a la salida al mercado y la estrategia de mercadeo que le acompaña.

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  San José, Costa Rica  

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